transmediale.09: Deep North. Una mirada desde el sur por Lucía Ayala
La necesidad de cambios apocalípticos, de saberse situado justo en ese preciso instante entre el post- y el neo- del que surgirá una nueva era (cultural, natural, humana) es una constante del ser humano que una y otra vez se reformula. En esta ocasión ha tomado forma en tm.09, donde se han querido buscar estrategias provenientes de la cultura digital de cara al nuevo orden de cosas por venir generado por el cambio climático.
El título de la presente edición alude a la "nortificación" del planeta, según la cual el deshielo de los polos es entendido como un fenómeno de consecuencias globales. El acento se pone en evidenciar el funcionamiento de nuestro planeta en base a la idea de naturaleza como red interconectada. Una red, sin embargo, no democrática ni rizomática, sino dominada por la dictadura natural -en cuanto proveniente de la naturaleza- impuesta desde el norte. Dejando al margen las connotaciones políticas subyacentes que para aquellos que nos sentimos del sur puede generar este planteamiento, debe resaltarse, en cambio, que la jerarquía norteña del festival se ha notado en la casi ausencia de artistas iberoamericanos.
Una notable excepción ha sido la videoinstalación Beyond the End - The Polar Project del argentino Charly Nijensohn, en la que se confronta la desolada condición humana ex-puesta en la soledad helada de Groenlandia. En unas imágenes de monocroma melancolía la carga ontológica del monje de Friedrich se resignifica en el contexto polar, origen supuesto de los cambios profundos que se vaticinan y que el festival pretende subrayar.
Los brasileños Des).(centro, la otra presencia iberoamericana del festival, crearon en el desayuno-performace TheHouse of Happiness un microespacio que aislara de la frialdad imperante. En el Café Global transformado según un intento de recrear ecos del espacio doméstico, el público podía disfrutar del desayuno que el propio colectivo iba cocinando a la vez que oír las charlas de diferentes investigadores. En este mini-reducto de Brasil, caipiriña incluida, se invitaba a practicar la sana costumbre de sonreír, característica del sur de la que las tierras frías suelen adolecer.
A medio camino entre el norte y el sur se sitúa la instalación galardonada con el primer premio, Tantalum Memorial, de los artistas Harwood, Wright y Yokokoji (Inglaterra, Japón). Una red telefónica autónoma basada en la patente que en 1851 hizo el neoyorquino Almon Brown Strowger permite conectar a los refugiados congoleses en Inglaterra al margen de la censura política acechante. El entramado de guerras olvidadas y continuas en el Congo desde 1998 se han cobrado muchas vidas, víctimas del modelo occidental -norteño- impuesto que todos fomentamos. El tantalio, metal que da nombre al proyecto y causa principal de los enfrentamientos, es uno de los materiales más codiciados actualmente por ser un componente esencial para la fabricación de teléfonos móviles, entre otros dispositivos. El trasfondo de denuncia, de conexión causa-efecto norte-sur, se materializa en una instalación cuya factura hacía previsible el galardón: cables visibles, numerosos y ordenadamente caóticos, dispositivos en funcionamiento con displays-terminales y un sonido rítmico que hacía de banda sonora del hall de la Casa de las Culturas del Mundo, atraía desde el primer momento la atención de los visitantes con su depurada estética maquínica.
La performance de Evelina Domnitch (Bielorrusia), Dmitry Gelfand (Rusia) y TeZ (Italia) nos zambulle sin concesiones en la cara más norte del evento. Sonolevitation explora las posibilidades de burlar la gravedad que pueden provocar dos ondas sonoras de una determinada frecuencia que se confrontan entre sí en direcciones opuestas, de modo que se generan pequeños nodos de despresurización. Justo en este espacio de colisión de ondas se colocan pequeñas láminas de oro cuyos sutiles movimientos se interceptan entre sí generando tintineos amplificados. La puesta en escena, más post-, más neo- y más ciber- de lo que pudieron imaginar los organizadores del evento, sirvió de carta de presentación, a modo de declaración de intenciones, el día de la inauguración.
Este imaginario ruso de ecos espaciales y estética futurista encontró en Ryoichi Kurokawa (Japón) el ingrediente asiático perfecto que lo complementaba y con el que norte tecnológico quedaba ratificado. El north había encontrado por fin su deep, y no precisamente en su vertiente ecológica, como parecía anunciar el statement de tm.09 (por otro lado, magníficamente conseguido en la proyección láser sobre la chimenea humeante que HeHe propusieron en Nuage Vert), sino en un sentido plenamente estético. La impecable performance Parallel Head formaba parte de la programación del club transmediale que se transportó a la sede principal del festival. Cuatro ordenadores eran manejados a la vez en tiempo real por Kurokawa, quien nos ofreció, como de costumbre, una magnífica composición audio-visual que debe ser entendida en la más estricta literalidad del término, no como mera etiqueta estándar. La perfecta conjunción de imagen y sonido compone una partitura de capas superpuestas y paralelas con un lenguaje complejo a la vez que limpio y cuidado al extremo.
El Salón The Digital Greenhouse, dedicado a encuentros y discusiones, pretendió ser el espacio para la subversión desde dentro, para el debate de estrategias que, aprovechando las pequeñas grietas del norte, geste desde la cultura digital nuevos campos de acción social y política. Con una programación tan intensa cabía esperar muchos desaciertos, que los hubo (mejor olvidar el infame zapping por las supuestas "subculturas" bajo una visión que, de ñoña, era molesta), pero también buenas propuestas (como la notable presencia de Brian Holmes entre los oradores). Entre ellas, Re-Hacking Your World: Fair Trade Hardware, que contó con la participación Massimo Banzi, co-fundador de Arduino, Aymeric Mansoux, Reto Wettach, Gisle Froysland, Adam Somlai-Fischer y de Martin Howse, abrió el debate del open source hardware. Otro buen ejemplo de esta edición fue la puerta abierta, aunque pequeña, hacia África y Asia por medio de la cual, a veces de forma presencial y otras por videoconferencia, diferentes experiencias pudieron ser compartidas con el público.
Presencias casi simbólicas de un sur lleno de potencialidades que en esta edición de apenas se han dejado notar. En esta ocasión la mirada se ha teñido de la precisa gelidez desprendida, desde el primer contacto con el festival, a través del trailer realizado por los también norteños -holandeses para más señas- Telcosystems.
tm.09 ha propuesto un viaje con brújula hackeada que realmente te dejaba frío tras su recorrido. Quizás ahí esté el verdadero acierto de la propuesta.
El festival transmediale.09 tuvo lugar del 28 de enero al 1 de febrero de 2009 en la Casa de las Culturas del Mundo, Berlín. El CTM09, club transmediale, Festival for Adventurous Music and Related Visual Arts, reunió en su décimo aniversario proyectos diversos en torno al tema STRUCTURES – Backing-up Independent Audio-visual Cultures.